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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.

DIARIO

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El domingo, en el mercado de San Antonio, compré un par de libros y un folleto. La fortuna fue dispar, uno de ellos ya lo tenía. El folleto, de la isla de Tenerife, es un hallazgo de finales del siglo XIX.El otro libro, de André Maurois, lo compré después de ver su interior. Al abrirlo vi que alguien había pegado una foto del autor recortada de un periódico. Y unas hojas después había un par de artículos extraídos de otro periódico de los años cincuenta que pertenecían al propio escritor. Imaginar la historia de la propietaria del libro, porque seguro que era mujer, me hizo comprarlo. Camino a casa vimos un espectáculo repugnante, a alguien con aviesas intenciones se le había ocurrido envenenar a unas palomas que caían desplomadas de los árboles, reventando en su caída contra el suelo. Una ciudad cívica, sí señor. ¡Qué asco!

09/07/2007 13:01. luisveagarcia #. Diario Hay 4 comentarios.

EL PARQUE DEL DRAGO VOLVERÁ A SER PÚBLICO

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Una sentencia del Tribunal Supremo ha abierto las puertas para que el Parque del Drago de Icod de los Vinos (Tenerife) vuelva a ser público. El contencioso se inicia en 1993 con la construcción de dicho parque. Actualmente para ver el drago y su entorno se debe pagar una entrada. Antes era un espacio público. Las asociaciones ecologistas y numerosos vecinos se han quejado en diversas ocasiones de haber perdido un patrimonio que hasta 1993 era de todos los icodenses. Con la sentencia del Supremo se abre la posibilidad de volver a la situación anterior.



UN CADÁVER SONRIENTE

                 Se acercó al objeto que atraía largamente su atención. Lo hizo poco a poco como esperando descubrir algo importante, con sigilo, pausadamente. Fue creciendo lentamente el ritmo de sus pasos hasta que se encontró sólo a unos metros de esa cosa extraña. Un contraluz le hizo ver cómo desprendía algún tipo de emanaciones gaseosas. El olor se fue haciendo más denso cuanto más se acercaba. Subió  una pequeña ladera. La cosa se iba haciendo más visible pero no pudo catalogarla de ninguna manera conocida. Su vocabulario no era lo suficientemente rico para darle una denominación. Quiso tocarlo. Se arredró luego. Su arrepentimiento fue cautela, pero también miedo; un miedo atávico a lo desconocido, a lo no adjetivable, a lo inclasificable y aquello sin duda lo era. Quedó mirándolo pensativo, meditabundo. Oteó a ambos lados para ver si encontraba a alguien cerca. Por un lado, pensaba que era ridículo que lo viesen en esta situación, sobretodo si era un conocido, pero, por otro, necesitaba sentir la presencia de otra persona.  Cuatro ojos distinguían mejor que dos. Buscaba corroborar. Necesitaba comunicarse, sin embargo no había nadie cerca. Retrocedió unos pasos intentando buscar a alguien. Aquella era una zona obscura, inhóspita,desierta... Si alguien deseaba esconder algo, aquél era el lugar idóneo.Se preguntó a sí mismo qué hacía allí. No recordaba cómo había llegado. No sabía cuál era el camino que había tomado ni por dónde continuar. Por un momento, su atención se alejó de la cosa. Pensó en sí mismo, pero fue un pensamiento fugaz pues, enseguida, miró otra vez aquello, intentando observar todos los perfiles de la forma. Se dio cuenta que era amorfa, difícilmente descriptible. La rodeó por todos sus costados desde una cierta distancia. Seguía emanando aquellos gases extraños, ajenos a lo conocido hasta ahora por él. Miró de nuevo a su alrededor y siguió sin ver a nadie. El cielo estaba obscuro y la luz empezaba a escasear, pero no había anochecido. Pensó si había bebido. Escudriñar dentro de su mente fue lento. No lo recordaba. Se llevó una mano a su pantalón intentando buscar su cartera. No tenía nada. Iba vestido tan solo con unos tejanos y una camiseta vulgar de una marca conocida. Se dio media vuelta con afán de marcharse, avanzando incluso algunos metros. Inmediatamente retrocedió. Se arrepintió. Tenía que acercarse.Decidió no mirar y, lentamente, el espacio se fue estrechando entre la cosa y él. Tenía la necesidad de saber qué era aquello.Por un momento creyó que sería imposible discernir su origen,su causa, su motivo.Seguía allí,inalterable, en aquel pequeño promontorio,desafiando todo lo que sus conocimientos le indicaban. Era grotesco,misterioso, siniestro. Se olvidó de su vida -que,por otro lado, tampoco recordaba-, de sus problemas, de todo. Decidió sumergirse en lo desconocido. No supo si era la decisión correcta pero era lo que deseaba. Le pareció que esa cosa empezaba a llamarlo, a rogarle que se acercara. Dio un paso más al frente situándose apenas a un metro. La cosa pareció no alterarse esperando el último movimiento de él. Por fin se acercó.Cerró los ojos y avanzó. El instante pareció eterno. Todo se deshizo. No encontró oposición.La tierra cedió a sus pies y cayó. El vacío se hizo infinito.Cayó durante horas. Cayó eternamente.Y la nada empezó a formar parte de su vida, a tener sentido en su mente.Recordó quién era, recordó a sus amigos, a su familia.Recordó lo que hacía allí. Y en ese último instante sonrió.        

  Al día siguiente le encontraron en  el fondo de un precipicio. Estaba tendido en el suelo. Tenía una cara plácida. Era feliz.      

  Luis Vea García, 1997©                                                                                   

26/07/2007 09:48. luisveagarcia #. Relatos Hay 1 comentario.


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