LA CASA NATAL
La casa que recuerdas olía a nada
y a memoria quieta.
De la mía aún percibo el aroma del jazmín
y la celinda blanca.
(también había un árbol de trompetas silenciosas,
que escondía las raíces bajo el tablero
de ajedrez del suelo)
Por los ojos de tu casa
se escapaba el último ruido de la vida.
En la mía, pura ventana abierta al sol
y a la albahaca,
penetraba el gorjeo de los pájaros
y el sonido de una copla que cantaban en el patio.
Tú prefieres beber, heladas e incoloras,
miradas en un vaso de ginebra…
Yo, aunque se me escapó la vida por el vientre,
nunca me quedaré a escuchar el aullido inánime del
aire.
Hace tiempo que espero ver la brisa
detenida suavemente en mi cabello.
También el aire puede, a veces,
susurrarnos palabras de esperanzas
al oído…
Inma Arrabal, Sura , Ediciones Torremozas 2001.
1 comentario
Inma Arrabal -
Un abrazo, y espero verte pronto,
Inma