
Ayer en la página web del diario gratuito 20 minutos había un encuentro con la escritora Carmen Posadas. Se me ocurrió hacerle un par de preguntas. De ellas, me respondió una. La pregunta: qué había de hacer un autor novel para publicar. Me vino a decir que me olvidase de publicar una novela. Y, mucho menos, un libro de cuentos. Me aconsejó empezar por la literatura infantil -recordé el caso de Care Santos- o bien empezar por un libro de no ficción encontrando un punto de vista original. Como si fuera tan fácil.
He leído hoy en el Periódico una demoledora crítica al último libro de Pere Gimferrer. Coincidí una vez con él en la presentación de un libro de Juan Manuel de Prada. Siempre m e pareció un extraño bohemio literario. Pues bien, no deja títere con cabeza el crítico. Espero que la primera crítica que me hagan no sea tan destructiva. O me hundiré en una absoluta miseria.
A veces disfruto de mis gatos simplemente viéndolos pero, en seguida, caigo en el error. No soy un observador neutro. Al igual que una farola, estoy en medio. Y ellos lo saben, huelo y me reconoce. Se rozan en mis pies, me miran y me maullan. Me dicen algo que sólo entiendo en parte, en la parte más básica. Esa mirada casi traspasa. Me hacen feliz aunque yo sólo pretenda ser esa farola en medio y no termine de conseguirlo.
Recibo con sorpresa la invitación de J.C.Cataño para la presentación de su libro de recopilación de poemas El amor lejano. Poesía reunida 1975-2005. No sabía que tuviese mi email por lo que deduzco que, de algún modo, ha llegado a él a través de mi blog. La cita es el próximo 25 de mayo. Momento de preguntar al autor. A veces es tan pequeño el mundo...
La única ventaja de ganar un premio más de una vez es que a la hora de reformar tu currículum en el ordenador, sólo has de copiar y pegar