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MADERA DE NÁUFRAGO. Blog de Luis Vea.

Diario

DIARIO DE VIAJE: LA VERA

DIARIO DE VIAJE: LA VERA

En el Monasterio de Yuste, donde Carlos I pasó sus últimos días en un retiro bastante de eremita, y en un alojamiento que en nada parece un palacio. Ha llegado a nosotros tras una época de abandono, de ahí la restauración posterior pero no convence ver el claustro a lo lejos, tras un vidrio y, sobretodo, después de pasar un arco de seguridad como el de los aeropuertos y, sin embargo, la mayoría de las piezas que se exhiben son copias y sólo el mobiliario es original y no está protegido. Muchos grupos de domingueros, la mayoría de la capital del reino, villa y corte. Aportan mucho ruido y griterío y nosotros en apenas quince minutos abandonamos el lugar camino de Garganta la Olla, pueblecito pintoresco, pero antes de llegar nos quedamos en sus chorros, sometidos al estiaje del tiempo, el calor y el final del verano. Poca agua y mucha gente, a pesar de ello no nos privamos de un baño de nuestras extremidades inferiores.

Foto: Casa de postas en Garganta la Olla.

DIARIO DE VIAJE: LAS HURDES

DIARIO DE VIAJE: LAS HURDES

Las Hurdes han cambiado. Afortunadamente. Aunque de sus caseríos maltratados por el abandono poco se puede decir, son testigos mudos de un tiempo que pasó. Sus tejados de pizarra desprendidos, sus suelos de tierra, sus paredes ya abatidas por el tiempo y el abandono general al que se ven sometidos poco nos dicen y menos dirán a las generaciones futuras que acabarán desconociendo sus historias como otras tantas veces. Y, sin embargo, los pueblos grandes de las Hurdes -Caminomorisco, Pinofranqueado- siguen teniendo en sus calles a jóvenes, quizá demasiado ociosos, y no sabe uno si es por falta de recursos educativos o por falta de interés, como en Plasencia vimos el casco viejo atestado de graffitis:¿ falta de recursos educativos o desinterés? Aceitunilla es una de esas alquerías que se caen a pedazos, sus casas de pizarra son abandonadas, probablemente tengan propietario, pero éste hace tiempo que dejó de pensar en ellas y eso es comprensible si se apercibe uno de lo que ofrecen.

Foto: Casas abandonadas en Aceitunilla.

DIARIO DE VIAJE: PLASENCIA

DIARIO DE VIAJE: PLASENCIA

Plasencia es una de esas localidades lastradas por el botellón y el ruido, ese mal del siglo XXI. Comiendo en una pequeña terraza de la Plaza Mayor me he apercibido de la cantidad de pisos, casi todos ellos primeros, que se encuentran en venta o alquiler. Por la noche, paseando, he visto el motivo: el ruido. De donde se deduce que no necesariamente huir de las ciudades significa encontrar la paz. A parte de eso y cariacontecidos hemos visto extraer sillares de la catedral nueva hacia un contenedor próximo. ¿Restauración? Observando el estado de la catedral vieja, donde en el retablo mayor , por llamarlo de algún modo, hay una cruz perteneciente al retablo de la capilla de la izquierda. Un pastiche. Entiendo que no necesariamente la Iglesia sepa de arte. Pero, ¿de gusto?

Foto: Graffiti medieval de la catedral vieja.

DIARIO DE VIAJE: MUSEO VOSTELL MALPARTIDA.

DIARIO DE VIAJE: MUSEO VOSTELL MALPARTIDA.

En retroceso, como los cangrejos, vamos de Mérida hacia Cáceres y, por el camino, nos retrotraemos y volvemos al Museo Vostell que quedó por ver. Un museo de arte conceptual, evidentemente moderno, con mucha perfomance, efervescencia, aparatosidad y espectacularidad. En él el autor mezcla elementos de la realidad que se van repitiendo: coches, aviones, motocicletas, televisiones, pianos, piedras... y todos estos elementos se configuran en piezas, ya sea tamaño maqueta o tamaño real. La pieza más importante, que se encuentra en el exterior, es un avión Mig ruso al que se engarzan en vertical dos vehículos y un piano, y, a modo de fuente el agua  salta de un lado a otro. Muy espectacular. Otras piezas incluyen viejos Cádillacs ¿salvados? del desguace, también motocicletas Sanglas, a estas alturas ya piezas de colección; en otra instalación son pianos, uno dentro de otro Cádillac color rojo, etc..

Foto: El mig por la cola.

DIARIO DE VIAJE: MÉRIDA (Y 2)

DIARIO DE VIAJE: MÉRIDA (Y 2)

Pasado el primer momento de monumentalidad, resta lo pequeño, lo menos visible, lo que queda a un lado. Visitamos el circo romano que, sorprendentemente, se encuentra en mucho mejor estado que su homólogo romano, el Circo Máximo. Aquí, al menos, se distingue qué es qué y no como en Roma donde apenas los graderíos son túmulos y la arena, un patatal. Y junto a él parte de dos acueductos, uno romano y otro muy posterior del siglo XVI, el de San Lázaro, casualmente mucho menos monumental y más pedestre y muy cerca de allí las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos.Recorremos la ciudad por un lado, obviando vías del tren y carreteras y, sucesivamente, a nuestra vista van apareciendo termas, otro acueducto, éste sí romano bastante más monumental pese a un curso del río que languidece y que expresa pena por el agua que no transporta.

Foto: Acueducto de los Milagros.

DIARIO DE VIAJE: MÉRIDA.

DIARIO DE VIAJE: MÉRIDA.

¿Cómo expresar con claridad y pocas palabras todo lo visto y vivido? Iniciado el día un tanto tarde, el sol quemando en el teatro, y en el anfiteatro una nube, una manada del Imserso adelantándonos por la izquierda, van con rapidez pese a los bastones, a las mil conversaciones entrecruzadas y lo poco que atienden a la guía que ya no está por la labor, ninguna pregunta, da la impresión de que A.R interesa más. Y, sin embargo, observar el conjunto supone que a uno se le caiga el peso de lo que ve, en pequeños detalles de pintura preexistente todavía en algunas piedras, en algunas casas, esos mosaicos tan reales, tan cotidianos como la espera en la parada de un autobús. Esos rostros en bronce en las vitrinas del Museo Romano, esos torsos a veces exagerados que tanto recuerdan a Espartaco y a algunos a Russell Crowe. Si los romanos supieran que su conquista daría algún día de comer a Mérida... Luego desfile por los foros, el templo de Diana, unas termas cerradas en las que habitan unos gatos muy señoriales que se arrellanan en los sillares y nosotros con nuestras miradas interrumpiendo la toilette...

Foto: Ave, Caesar, morituri te salutant.

DIARIO DE VIAJE: ALCÁNTARA

DIARIO DE VIAJE: ALCÁNTARA

Alcántara es una de esas poblaciones con gran patrimonio monumental, tanto que es incapaz de gestionar sin ayudas y así es posible encontrar algunos palacios convertidos en corral o conventos  derruyéndose en los que se van acumulando los desechos, murallas abandonadas, cascotes de más de quinientos años uniéndose a la pérdida. Porque, en definitiva, es un proceso de pérdida.

Me resigno a ver el Puente de Alcántara, éste sí muy bien conservado a uno y otro lado, y que ya sufrió diversos procesos de restauración, el último en el siglo XVIII, pero me apena ver la Iglesia de la Encarnación y el convento anejo, impresionante desde el puente, a lo lejos, con su cúpula. El interior casi baldío, con los patios, los arcos, las celdas cayéndose a pedazos. Luego visitamos la judería, con su sinagoga convertida en ermita y ,luego, no sé si en dependencia municipal. Palacios y blasones, escudos e historia. Historia que se pierde, historia que se va y luego a muchos acaba molestándoles que exista una ley de la memoria histórica.

El día concluye en Mérida y su monumentalidad nos embruja.

Foto:Palacio convertido en corral.

DIARIO DE VIAJE: CÁCERES (Y 2)

DIARIO DE VIAJE: CÁCERES (Y 2)

¿Por qué sí es necesaria la Ley de la Memoria Histórica?

DIARIO DE VIAJE: CÁCERES

DIARIO DE VIAJE: CÁCERES

Hoy he tenido la impresión de hablar con todos los gatos de la ciudad, no en vano han recibido mis caricias de muy buen grado.

Pilar dejó la soledad de los cien años entre sus manos y yo sólo escucho su quejido respiratorio mientras escribo.

DIARIO DE VIAJE: MONTÁNCHEZ(CÁCERES) Y LLUVIA

DIARIO DE VIAJE: MONTÁNCHEZ(CÁCERES) Y LLUVIA

Frustrado intento el nuestro de acercarnos a Montánchez pues no sólo la lluvia sino la niebla ha hecho acto de presencia dejando nuestra visibilidad en no más de diez metros. Al llegar al pueblo leve intervalo y vuelta a llover. En el castillo y su ermita, apenas diez minutos. Entre nieblas y neblinas con un fantasmagórico paisaje digno de Bram Stoker y su Drácula, casi presintiendo el paso del Borgo.Y tras bajar del castillo, en dirección a Arroyomolinos, parece que clarea y ello nos permite ver una joya, una de aquellas cosas en las que es difícil no estar de acuerdo: la Basílica visigoda de Santa Lucía del Trampal. Tanta sencillez, lejos de la arquitectura posterior. Este tipo de lugares sí dan calma al espíritu y no todos esos templos abigarrados de retratos y retablos. Apenas unos muros, tres naves, austeridad, silencio, paz. Y el resto del día es poco más que un duelo perdido contra la lluvia.

Foto: Fantasmagórica imagen del Castillo de Montánchez (Cáceres).

DIARIO DE VIAJE: TRUJILLO

DIARIO DE VIAJE: TRUJILLO

El castillo de Trujillo es una carcasa que muestra esplendor pero poco más, aparte de una virgen artísticamente poco reseñable que a modo de faro ilumina junto a las almenas a los creyentes.

Hoy, por segunda vez, oigo, leo, siglos después, ese toque de rabia a causa de la desamortización de Mendizábal.¿A qué tanto discurso sobre el expolio, la expulsión, la turbamulta e, incluso, sobre la "turbonada masónica" (lo último que me faltaba por leer) para explicar un hecho histórico como la desamortización?

Y qué pena encontrar tras el recinto histórico, tras la Puerta de San Andrés, o tras la Puerta de la Coria, no muy lejos de donde un trajeado, con paripé televisivo, reivindicaba su trabajo en la mejora del Casco Antiguo y bla, bla, bla.., toda esa basura, ese vertedero a cielo abierto que tanto afea el conjunto histórico.  Vivimos todavía de parásitos, aunque antes llevaran uniforme y ahora traje y corbata.

A la vuelta al hostal, los ecos de internet nos preceden pues alguien leyó ayer mis notas sobre Augustóbriga. Y, ahora, sé que bajo las aguas del pantano yace un recuerdo vivo de un pueblo que se llamó Talavera la Vieja.

Foto: Perdemos la historia piedra a piedra, como este palacio que se derrumba.

PDT: Pilar me pide que no sea tan negativo. Haré propósito de enmienda y recomendaré un par de pequeñas cosas: un aljibe árabe restaurado, prodigio de sencillez, y una ruta por las casas esquinadas y sus balcones y observar cómo resuelven tan complicado problema.

DIARIO DE VIAJE: GUADALUPE (CÁCERES)

DIARIO DE VIAJE: GUADALUPE (CÁCERES)
Cáceres, tierra de surrealismo. ¿O no? Debo tener las lecciones de historia del arte un poco lejanas o quizá es que el enchufe plateresco de ayer me dejó un poco trastocado. Junto al pantano de Valdecañas se alza lo que queda del templo romano de Augustóbriga. Cuatro columnas mal contadas al pie del embalse que bien merecen una fotografía. Y al demorarme un instante, un pie atrás mirando para no caer al agua, un pie adelante para no perder detalle de los sillares... ¡Madre mía! ¿Surrealismo? ¿Goce daliniano?¡No! Un graffiti romano (foto). O casi. Tendré que consultar de nuevo mis lecciones de arte, de veras. Y yo que creí tener un buen bachillerato. Y de camino a Trujillo dándole vueltas al asunto. Paramos en Guadalupe para contemplar su monasterio. Qué alergia me produce todo lo que huele a catolicismo... Pero lo peor es tener que hacer la visita con un guía que tiene más ojeras que el Emperador Palpatine y cuya simpatía no aflora ni entre los dientes. Y luego dar paso a otro guía franciscano que obliga a la muchedumbre a rezar antes de ver el Camarín de la virgen. En fin, negocio bien montado a costa del patrimonio artístico español: no está mal ocho cuadros de Zurbarán (más otros ocho pequeños cuadros), dos Rubens, un Goya (perteneciente a las pinturas negras, ¿por qué no está en El Prado?) y tres Grecos. Respiro un par de veces y río, me sacudo las extremidades del cuerpo y me repito: No me afecta, no me afecta. Al cabo de poco más de una hora estamos en Trujillo. ¡Qué hermosura de villa!
Foto: Graffiti romano (Augustóbriga)

DIARIO DE VIAJE: SIGÜENZA (GUADALAJARA)

DIARIO DE VIAJE: SIGÜENZA (GUADALAJARA)

Sigüenza es uno de aquellos lugares con aspecto de haber sido algo en el pasado, pero también con la ineludible sensación de vivir de rentas. Su casco antiguo, nos dicen que  muy castigado por la Guerra Civil, sigue derrumbándose lentamente. La Catedral es una manifestación de intenciones, sus torres, plagadas de huellas de disparos. Y en el interior una imagen que me atenaza y aterra: el retablo de Santa Liberada, prodigio de Covarrubias, y el respeto que tuvo siempre la Iglesia por el arte: ¿un adelanto tecnológico?, ¿una ucronía?. Tan solo la torpeza de quien agujerea sin pudor quinientos años de historia para colocar un enchufe.

Foto: Sillares ametrallados en la torre de la Catedral.

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Me he topado con un curioso libro, Santiago Rusiñol vist per la seva filla,sobre la vida de Santiago Rusiñol y escrito por María Rusiñol, su hija. El libro fue editado en 1950. Y lo que me resulta reseñable es encontrar una carta que Unamuno escribió a Rusiñol en donde le dice:" ¿Por qué no escribe usted más en castellano ya que lo hace tan bien?" A la pregunta le siguen algunas razones que justifican la superioridad del castellano respecto del vasco. Y, al final, añade: "Verdad es que del vascuence al catalán hay un abismo". Y concluye: "creo que los que como usted saben escribir en castellano como los que mejor deben hacerlo". La carta está fechada en 1908. En 1910 Unamuno visitó Tenerife y Gran Canaria. Dio dos discursos y, evidentemente, no fue entendido. Nadie comprendió "su santa ira" tal y como la denominó Francisco Navarro Artiles en su magnífico Unamuno: Artículos y discursos sobre Canarias. Nadie podía entender que alguien que venía de fuera y pisaba su tierra por primera vez les dijera cómo habían de vivir, nadie que desconocía la realidad de las Canarias de principios del siglo XX,su situación de abandono y el pleito insular. Nadie que desconocía la situación de Cataluña en 1908 poco menos de un año antes de la Semana Trágica. 

DIARIO

Hundir la cabeza de nuevo en la ciénaga como si el tiempo no hubiera transcurrido.Postergar el trabajo literario, entre dolor, doblemente aciago. Esa cadena física que empieza a alterar mi equilibrio y agarrota los miembros, consume mi carácter y paciencia. Queda por corregir el último capítulo escrito, reescribir entre dolor. Me aletarga pensar en ello. Sólo imaginar las punzadas me agoto mentalmente y vuelvo a la indolencia que es la forma menos dolorosa de pasar y agotar el daño.

DIARIO

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Hay días en que me arrancaría el cuello de dolor, ese dolor físico que me anula y que rivaliza con el dolor que produce el ninguneo. Más hacia adentro, más sobre mi interior, me impulsa al aislamiento, ese que tanto desprecio produjo a Unamuno en un primer momento cuando escribió Tulio Montalbán y Julio Macedo. Aislamiento en positivo para mí, instrospección para continuar con Itinerarios. Cerrar los ojos unos instantes e imaginar que se calma el dolor, todos los dolores. Todos.

DIARIO DE VIAJE

Los aeropuertos son lugares inocuos, como las comisarías o los hospitales, pasillos de blanco o de gris, de azulejo cuadrado cuyos intersticios ennegrece el tiempo, espacios asépticos que no dejan huella en el recuerdo, pues no contemplan momentos memorables, espacios que ya en sí mismos contienen sus propias reglas a las que uno se somete lánguidamente y se deja hacer como el animal que es llevado al matadero, ahora una fila de cuerpos bajo un arco que no es del triunfo, y si lo es lo es más del triunfo de la desconfianza en el siglo de lo global, otro muro más, otro uniforme y otra barrera, un mundo lleno de barreras que ni siquiera ocultan los grandes pasillos de los aeropuertos. Lánguido inicio, Pilar otra vez precesionando hacia el lavabo, una vez más y he perdido la cuenta, su aliento que se derrite, la mirada languidece como esos mismos animales camino del matadero. Giro la vista y el mar me acoge, casi pido permiso a las nubes para que me dejen otear el relieve de las olas mientras poco a poco, tras el cambio de las manecillas, el reloj abandona la estela de las diez para acomodarse en un número más. Y perdida ya la paciencia, con los pasajeros movedizos, una vez los niños, otras parejas movedizas, no sabe uno si las arenas movedizas también viajan en avión o si quizás a algunos la tontería y el pijerío marquil no le dejan ya comportarse como un ser adulto. Volver la mirada al mar y obviar el vaivén. Quizá veinte minutos más para arribar...

DIARIO DE VIAJE

El viaje, como hecho iniciático, pero, sobretodo, como escape de la ciudad, viaje que se presenta por sorpresa y ataca las ilusiones, lo de menos la razón que ya es una excusa clásica para abandonar lo habitual, dos o tres meses sumergido en esto que llaman monotonía de los días que se acumulan como muescas en la piel, monotonía que ahoga y persiste y a la que irremediablamente regresaremos... Así dispuestas las cosas, casi lo de menos es el destino final, no por ello menos evocado ni querido, pues allí el tiempo va dejando nuestras huellas en forma de amigos, también de multitud de recuerdos ya confundidos de una y otra vez, de uno y otro año, casi al camino de la habitualidad pero una habitualidad todavía no monótona, como la de un territorio que ya se conoce pero en el que quedan espacios por descubrir. Mientras el ajetreo de los motores del avión dicta la música y la tímida respiración de Pilar trata de obviar el malestar del viaje, yo me inclino a escribir ante este cuaderno que me acoge y al que me abrazo a menudo en diversos instantes separados por largas pausas de monotonía que constituyen el resto de la vida, el abrupto espacio entre viaje y viaje, entre aeropuerto y aeropuerto.

DIARIO DE VIAJE

Mientras resuena el grito un tanto histérico de un niño a lo lejos, entre un  bosque de butacas, cabezas y cuerpos al que nos vemos condenados en el viaje, hay un dejarse llevar lánguido, con Pilar a mi lado en la ensoñación del mareo que le ha atacado, hay una dejación del tiempo a transcurrir con la velocidad habitual, un impasse que se hace eterno mientras el resol me ha obligado a quitarme la chaqueta y amenaza con hacerme arremangar la camiseta; sí, hay algo de lánguido en el viaje y de deseo compulsivo por pisar tierra de nuevo y alejarse del trajín aeroportuario, del azul y del gris que nos dominan, ese azul que pretende vendernos seguridad, ese gris que parece acompañar todo lo institucionalizado. Hay algo de languidez en el inicio. Pero en tanto que inicio -pues todos los inicios son similares, al igual que todos los finales se asemejan- un tanto ajetreado y trabucado de maletas y prisas y un conductor del taxi que se equivoca de domicilio, la pesrspectiva de sentarnos separados en el avión, con Pilar lívida por los nervios del mismo viaje y por el mareo que ataca su cuerpo y se ceba en los intestinos, mientras el azul condensado se afianza en mi retina, azul abandonado a los vaivenes entre nubes, allá abajo, con el sobrevuelo del avión y el ir y venir que casi se acompasa al de las nubes tras abandonar el gris de Barcelona, ese gris del tiempo ajetreado  que no sabe uno si es gris permamente ya instalado por siempre en la ciudad. 

DIARIO

Es mentira que la experiencia del dolor y de la pérdida sean un acicate para la creación. Porque introducido en la situación toda la atención te lleva al mismo punto y se hace absolutamente imposible establecer una mínima distancia para utilizar esa experiencia en un proceso creativo. Esa lejanía la da el tiempo y no todo el mundo necesita el mismo. Es más bien una sensación paralizante de la que cuesta reponerse y reemprender proyectos. Y ése es otro problema porque probablemente los proyectos abandonados ya no tienen el mismo sentido y retornar a ellos supone reorientarlos.