La hijoputada ha sido siempre el deporte nacional.
He acudido en estos días a ser visitado por el traumatólogo. Desde la semana pasada tengo una rodilla cantarina que no para de chirriar. A consecuencia de esta visita, esta mañana, he vuelto al consultorio para ser radiografiado. Inocente de mí ir con bermudas para evitar el pase de modelos en ropa interior. Ha sido peor el remedio porque ser radiografiado en calzoncillos y camiseta mientras tus pies se apoyan en unas chanclas es infinitamente peor. Y, para colmo de males, después de la prueba ha llegado la repetición. Segundo pase de modelos. Creo que las enfermeras han hecho mofa y escarnio de mi atuendo y no era para menos. Claro que si uno se pone a pensar, creo que los atuendos en general y, especialmente con este calor, deben ser de lo más original. Y yo tan digno, repitiendo foto en calzones y chanclas. Suerte que éstas no salen en el Interviú.
Hace quince días que no veo a Mixurreta y no sé si eso es mala señal.
Sigo trabajando en el poemario que lleva el título provisional, y no sé si definitivo, de Hachazo de metrónomo con un poema que habla de las renuncias que uno hace al pasar de la juventud a la madurez. Y tambien de las elecciones, de los caminos que se desprecian, de aquellos otros que se acogen.
Leo de una conferencia de Saramago que llega a la conclusión de que el hombre ha fracasado como especie. Un argumento similar he manejado yo en estas páginas que Saramago matiza con estas palabras. Todo ello pese a quien pese porque al bueno de Trapiello, y en sus diarios lo dice, las palabras, ni los propios diarios de Saramago, le hacen un pelo de gracia. No sé si por el premio Nobel o a pesar de él, y mucho me temo que tiene que ver con el principio.
Regresar y regresar. En esta vida, de algún modo, siempre se está regresando. Unas situaciones te conducen al pasado y no cabe la menor duda de que a veces estamos condenados a repetirlas.
Israel invade el Líbano para rescatar a dos de sus soldados secuentrados. En los bombardeos fallecen cincuenta libaneses, muchos de ellos, niños.Se cumple la paridad: veinticinco libaneses por cada soldado israelí. Igual que cuando se fugaba un preso en un campo de concentración nazi. Cien fusilados. Se cumple la paridad.