a esto...
Una imagen siempre se puede manipular a nuestro favor.
Una imagen siempre se puede manipular a nuestro favor.
Yo también estuve en las manifestaciones de repulsa cuando asesinaron a Miguel Ángel. Yo también fui uno de los que alzaba las manos pintadas de blanco. Yo y otros muchos, del P.P, del P.S.O.E ... Y de ciudadanos sin afiliación política, la mayoría. Por eso, ahora, nueve años después, que el Partido Popular utilice esas imágenes como si todos los que allí estábamos fuésemos sus votantes, como si todos aquellos que allí estuvimos ahora apoyásemos las tesis del Partido Popular... Y no. No es así. Yo también estuve en la manifestación de repulsa por el asesinato de Ernest Lluch. Yo también aplaudí a Gemma Nierga cuando le decía al presidente del gobierno, José María Aznar, que hablara, que escuchara... Por eso no quiero que utilicen esas imágenes porque yo no apruebo las tesis del P.P, porque yo no quiero ser utilizado. No quiero que me instrumentalicen. Esas imágenes no son del Partido Popular, son de los que estuvimos allí. No son suyas y utilizarlas va demasiado lejos para conseguir un puñado de votos. Y el Espíritu de Ermua tampoco es suyo.
Por la vuelta a la ética en la política. No en mi nombre.
Hoy se cumplen 70 años del inicio de la Guerra Civil Española. Funesto aniversario.
Desde que establecí un recuento de las visitas en mi blog estoy aprendiendo a través de los buscadores lo que la gente curiosea en internet y de qué forma llegan a mi página. Unas veces porque llegan y querían llegar y, otras, como Colón, que ansiaba llegar a las Indias y descubrió América. Y lo más divertido de todo, saber que alguien te lee desde países en los que jamás estuviste: Estados Unidos, Canadá, Argentina, México, Bolivia, Uruguay, Bélgica... ¡Qué curioso es este mundo de internet! Desconozco los motivos por los que a un ciudadano turco puede interesarle mi modesta literatura.
Mi gato, Fido, ha hecho más bien en su existencia que todas esas personas importantes que se arrogan el derecho de perdonar vidas y decidir por los demás. Da asco.
En Gran Canaria anuncian que se prevé en julio o septiembre la apertura de la Cueva Pintada de Gáldar. Ansío visitar ese recinto después de haber estado viendo la reproducción que hay en el Museo Canario. Queda apuntada la visita para una próxima vez en un horizonte de tiempo no muy lejano.
¿Por qué será que unas prendas como la americana y la corbata convierten en estúpidas a algunas personas ? Además de atiesárseles el aspecto, se les atiesa el carácter y el buen humor.
Yo que nunca he vivido el derby con esa exaltación casi mesiánica de los que califican como el partido del siglo año tras año el mismo encuentro, olvidando que en el mismo año apenas cabe fragmento alguno de siglo. Yo que nunca he creído en la presunta calidad de un acontecimiento deportivo en el que se subasten patadas y pisotones sin que intermedie agente alguno de bolsa. Yo que de esas zozobras televisivas siempre he acabado huyendo, no me he sorprendido en absoluto al enterarme por la prensa del siguiente titular deportivo:TRAS EL ENCUENTRO BARCELONA-R. MADRID,SE ADJUDICAN LOS TRES PUNTOS AL SPORTING DE GIJÓN.Y una súbita risa ha acabado atrapándome tras intentar imaginar cuál fue el resultado final del encuentro.
Luis Vea García,2004 ©
En memoria de un tiempo adolescente y a un amigo recuperado.
Nos dijeron
que no éramos de aquí,
que éramos viajeros,
gente de paso,
huéspedes de la tierra,
camino de las nubes.
Rafael Alberti
Y añadieron,
no pueden quedarse aquí,
son de otros derroteros,
emigrantes "panuro"
que atraviesan la frontera,
que amargos caminos llevan.
¿Y murieron?
sabemos que no es así,
pues miramos nuestras manos;
éstas son nuestro seso,
éstas son nuestra vida.
Y el país está lleno, ¿no nos ves?
Manuel Carrillo
Lo único que les falta a los animales es sentido del humor. He sabido que en el Parque Natural de los Volcanes de Timanfaya han colocado con piedras coloreadas de blanco la consigna "España hasta morir". Quiero pensar que no es un mensaje subliminar dirigido a los inmigrantes ilegales que arriban a nuestras cosas. No. Es tan solo el mismo mensaje de siempre con el que se justifican los militares. Por que incluso aquí, en un parque natural, la presencia del ejército es una constante. Como en todas las Canarias.
Caminando por la Ronda de Sant Martí, a mis pies queda adherida una pequeña hoja tamaño cuartilla, escrita a máquina como ya no se escribe. Me detengo y leo desde arriba: Recibidas dos mil doscientas cincuenta pesetas, como asignación del mes de la fecha, que voluntariamente me concede mi madre. Uno de octubre de mil novecientos cincuenta y nueve. Firmado X. ¿Qué historia esconderá la misteriosa nota?
Es delirante pensar hacia donde nos están llevando las malditas leyes del mercado.
A cualquier mindundi le montan un circo y siempre hay un grupo de enanos que le hacen la corte. Y no acabo de entender el motivo por el cual habiendo tan poco dinero en juego existen tantas sectas y sectarios en la poesía. Por cierto, me ha premiado de nuevo la BBC, es decir, la cohorte de bodas, bautizos y comuniones literarias. Y un tipo con pinta de duendecillo no hace más que pasearse junto al escenario.
Después de permanecer desde 1771 en las vitrinas del Museo Nacional de Antropología de Madrid, una momia guanche será trasladada próximamente al Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife. Tras una votación en la Comisión de Cultura del Senado se tomó la decisión del traslado. La momia, denominada xaxo en la antigua lengua guanche y datada entre el siglo XI y el XIII, se unirá a otras que ya posee el museo de la capital tinerfeña. Tras la anterior cesión de otras dos momias que se encontraban en Sudamérica, la colección del Museo Arqueológico quedará así mucho más completa. El Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria también dispone de otras momias similares.
La villa tinerfeña de Tacoronte ha decidido relacionar dos conceptos tan alejados: inmigración y arte. Para ello durante las fiestas del Corpus Christi se realizará un tapiz de arena con motivos alusivos a la inmigración.En su elaboración se emplearán 20 toneladas de marmolina.
Si lo que vas a decir no es más placentero que el silencio, cállate.
Reparo el silencio,
me sumerjo en el aire
entre carne escindida
-carne de la carne-
mientras el exquisito
balanceo de los días
me proyecta hacia delante
entre desnudos oblicuos,
brumas y medias partes,
velos descorridos
entre velas generosas
que se derraman sobre cuerpos
augustos de lamentos y acogidas,
lenguas que se abrazan,
miembros que se encogen y explotan,
lágrimas que brotan de placer
-carne de la carne-
y la mirada, agotada entre ensoñaciones,
me devuelve a las sábanas,
al cálido amanecer de lo posible,
la eterna erección del espíritu
que se proyecta más allá de la carne,
-carne de la carne-
escindida del placer,
externalizada de la mente,
entre seda me agazapo
y un cuerpo mullido de caricias,
ahora sí, me abraza
y apura el baile de la carne.
Y yacemos al fin juntos.
Luis Vea García,2002 ©
(*) Primer premio en el IV Certamen Literario Ciudad Sant Andreu de la Barca (Barcelona) 2003
Ayer en la página web del diario gratuito 20 minutos había un encuentro con la escritora Carmen Posadas. Se me ocurrió hacerle un par de preguntas. De ellas, me respondió una. La pregunta: qué había de hacer un autor novel para publicar. Me vino a decir que me olvidase de publicar una novela. Y, mucho menos, un libro de cuentos. Me aconsejó empezar por la literatura infantil -recordé el caso de Care Santos- o bien empezar por un libro de no ficción encontrando un punto de vista original. Como si fuera tan fácil.
He leído hoy en el Periódico una demoledora crítica al último libro de Pere Gimferrer. Coincidí una vez con él en la presentación de un libro de Juan Manuel de Prada. Siempre m e pareció un extraño bohemio literario. Pues bien, no deja títere con cabeza el crítico. Espero que la primera crítica que me hagan no sea tan destructiva. O me hundiré en una absoluta miseria.
A veces disfruto de mis gatos simplemente viéndolos pero, en seguida, caigo en el error. No soy un observador neutro. Al igual que una farola, estoy en medio. Y ellos lo saben, huelo y me reconoce. Se rozan en mis pies, me miran y me maullan. Me dicen algo que sólo entiendo en parte, en la parte más básica. Esa mirada casi traspasa. Me hacen feliz aunque yo sólo pretenda ser esa farola en medio y no termine de conseguirlo.
Recibo con sorpresa la invitación de un poeta para la presentación de su libro de recopilación de poemas. No sabía que tuviese mi email por lo que deduzco que, de algún modo, ha llegado a él a través de mi blog. La cita es el próximo 25 de mayo. Momento de preguntar al autor. A veces es tan pequeño el mundo...
La única ventaja de ganar un premio más de una vez es que a la hora de reformar tu currículum en el ordenador, sólo has de copiar y pegar.
En este mundo cualquiera con afanes científicos elabora una teoría, la adorna con unos cuantos vocablos de cosecha propia ininteligibles para los demás, publica un artículo en una revista llamada divulgativa y culmina su hazaña con un libro de autoayuda. A partir de ese momento ya ha hecho carrera para recorrer todos los platós televisivos con cuyas visitas se forrará. Y, la mayoría, como gilipollas, nos lo comeremos con patatas.
Hay mentes que, como los dientes de los animales viejos, se hacen romos con el paso de los años. Hay otras que ya nacen así.
Tras comprar el pasado sábado el libro Un diez. Antología del nuevo cuento catalán, antologado por Care Santos, en la librería Robafaves de Mataró. Contacto con ella a través de su blog y le dejo un mensaje. Le digo que no sé si soy uno de los mil quinientos autores de relatos que aparecen citados por ella en el prólogo, aunque no suelo escribir en catalán ni aparezco en el Qui es qui del Departament de Cultura. Le digo también que coincidí con Albert Calls en la entrega de premios Drac de la Trinitat, donde él ganó y yo quedé segundo. Y que su relato La fragua me pareció muy bueno. Y, por último, que echo en falta a Octavi Franch, escritor que sí aparece en el Qui es qui. Y que es el autor del magnífico La síndrome del narrador nul.
Es el funesto destino del escritor esperar continuamente una alabanza, un premio o un "tú vales". ¿Acaso somos algo así como una mascota esperando su recompensa? Funesto destino el del que espera la caricia permanente de un manco.
Cuando abres una puerta, siempre hay la posibilidad de que entre un indeseable.
Algunos confunden con suma facilidad dos términos que en nada se parecen: igualdad y uniformidad. Jamás se han planteado que todos tengamos los mismos derechos. Lo que les interesa es que nuestros pensamientos, costumbres, nuestra identidad sean uniformes. Y abanderan la lucha por la igualdad.
Nuevo premio literario de esos que yo llamo de feria. No quisiera ser desagradecido, pero ya no tiene ningún sentido que me presente a un premio de barrio. Ni para hacer currículum ni siquiera para elevar la moral. Si no soy capaz de ganar algo más importante, mejor que lo deje. Que otros empiecen a andar aquí este difícil camino. Decidido, ya no participaré más.
Junto a la ermita de San Amaro,
desde el Mirador de la Paz,
las ansias y los lamentos se diluyen
y el relieve de la costa
desaparece engullido.
El ruido se amortigua,
la paz se hace profunda,
el pespunte costero
de rocas, playa y Lagos Martíanez
confiere un aspecto diferenciado
a esta franja de tierra
que linda con el mar.
Los claroscuros de las aguas,
como figuras ausentes,
desaparecen removidos
por los insistentes embates de las olas
que en su eterno devenir
azotan aguas, tierra y corazones
y agarrotan los recuerdos
que se hacen imperecederos
para aquellos que los vivieron...
Junto a la ermita de San Amaro,
desde el Mirador de la Paz,
la vida recupera el sentido,
se hace más real.
Es uno de los lugares
que no hay que dejar de pisar
mientras se vive.
Y volver al cabo del tiempo
es un despertar.
ã Luis Vea García, 2001
A petición popular...
HISTORIA DE LA TRICOLOR: UNA BANDERA DEL PUEBLO
Por Margarita Márquez Padorno
La historia de la bandera tricolor responde a un sentimiento esencialmente popular. Heredada a través de una decisión fugaz en el trienio liberal sobre el espíritu comunero castellano, la voluntad del pueblo fue la encargada de llevarla a los mástiles oficiales de la II República en un arranque improvisado de diferenciar al nuevo régimen que comenzaba tras las votaciones del 12 de abril en sus símbolos más necesarios.
La unión del rojo, el amarillo y el morado en tres franjas de igual tamaño se hace oficial en el decreto de 27 de abril de 1931 y es refrendada con la elevación a artículo en la Constitución Republicana de 9 de diciembre de ese mismo año. En dicho decreto se aclara la inclusión del color castellano a los tradicionales catalano-aragoneses: "Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España".
Para averiguar los orígenes de esta nueva enseña, hemos de remontarnos a 1829. En ese año el General Riego tras "reproclamar" la constitución de Cádiz en Cabezas de San Juan provoca durante un breve lapso de tiempo - apenas tres años- la apertura liberal del gobierno de Fernando VII. Durante este periodo se funda la Milicia Nacional a la que se le asignan banderas moradas con el escudo de Castilla y León. Poco duró dicha divisa pues ese mismo año es sustituida por otra rojigualda con el lema Constitución en su franja central.
En 1823 el regreso de Fernando VII al Absolutismo acabaría también con la propia Milicia Nacional. En 1843 bajo el reinado de Isabel II se decretó por primera vez, el 13 de octubre, la unificación de la bandera de España. En dicho decreto regulador se permite a los regimientos que antes tuvieran banderas moradas el uso de tres corbatas (corbatas son los cordones que cuelgan de los extremos superiores de las banderas) con los colores rojo, amarillo y morada. Es éste el verdadero antecedente de la actual tricolor.
Tras el destierro de Isabel II, el Gobierno Provisional cambia el escudo monárquico sustituyendo en él a la corona real por la mural y añade las columnas de Hércules. Ambos símbolos los heredará el escudo que adorne la bandera tricolor en la Segunda República. El breve reinado de Amadeo I de Saboya concluyó con la proclamación de la Primera República. La bandera proyectada durante este régimen emulaba los colores revolucionarios de Francia: el rojo, el blanco y el azul. Modificación que no se llevó a cabo por su corta duración y, con la restauración Canovista, la bandera recupera sus elementos de 1843.
Es en esta etapa (1875-1930) cuando el Partido Federal adopta los colores de la Milicia Nacional de 1820 como símbolo de la facción antidinástica y rechazo al sistema establecido. Comienza a verse la bandera tricolor en casinos, periódicos y centros de adscripción republicana. Y es tal el fuerte vínculo de estos colores con la idea de República, de cambio y de progreso, durante los reinados de Alfonso XII, Alfonso XIII, la regencia de María Cristina y las Dictaduras de Primo de rivera y Berenguer, que, en un arranque de espontaneidad, una vez conocidos los primeros resultados de las votaciones del 12 de abril de 1931, especialmente en Madrid el pueblo se echó a la calle portando insignias, escarapelas y banderas con los tres colores de la República. El decreto y el artículo mencionados al comienzo de este pequeño relato no fueron más que el refrendo oficial a un sentir popular. La bandera, hija del pueblo español ondeó desde abril 1931 en los mástiles oficiales, en el ejército y en nuestras embajadas y consulados por todo el mundo. Para ella se adaptó el escudo que en 1868 eligió el Gobierno Provisional: cuartelado de Castilla, León, Aragón y Navarra con la Granada en punta, timbrado por corona mural y entre las dos columnas de Hércules. Como novedad destaca su menor tamaños -1 m x 1 m -, la misma medida para las tres franjas y los flecos dorados en el contorno de las pertenecientes al ejército.
Poco tiempo ondeó libre esta bandera: días después del 18 de julio de 1936 fue sustituida por otras divisas y apenas sobrevivió ahogada en la contienda. En el bando leal las milicias prefirieron casi siempre banderas rojas o rojinegras adornadas con emblemas partidistas: hoces y martillos, puños cerrados y otros símbolos que arrinconaron también al escudo oficial. A pesar de que gracias a la creación del ejército popular volvió a reglamentarse como única la tricolor, en la práctica, la proliferación de banderas propias por parte de las distintas unidades hizo que no hubiera nunca más una enseña oficial.
El bando rebelde tuvo en sus inicios a la tricolor como bandera, pero a partir de agosto se restablecía la rojigualda anterior a 1931. El no disponer de banderas propias y tener que cubrir improvisadamente de rojo la franja morada (cosida o pintada) dio lugar a curiosas insignias rojigualdas con franjas de la misma anchura y escudo republicano en su centro. En febrero de 1938 se cambió el escudo por el de los "Reyes Católicos" que no era otro que el republicano con la corona real y sobre el pecho del águila negra de San Juan.
Herencia de Castilla, de los seguidores de Riego, del trienio federal y los liberales y, sobre todo, del sentimiento del pueblo español, la bandera tricolor pesa más en los corazones que en la historia. La fidelidad a ella ha sido y es un símbolo de fe y de esperanza hacia un futuro más utópico que real. Sin tiempo para consolidarse como símbolo de un estado, sus colores acogen a un pueblo que se quedó sin patria y sin referencias cuando ahogaron, junto al morado de su tercera franja el progreso, la igualdad y las libertades que representaban.
www.izqrepublicana.es/documentacion/bandera.htm
Eras perfecta. Si no fuera por esos ojos estrábicos que me despistaban al mirarte, si no fuera por tu pierna de metal. Eras perfecta. Eso pensaba mirando a través de una pantalla a la que mi cuerpo casi inexistente vivía conectado. Lo más perfecto que jamás vi. Y tú nunca me respondías.
ãLuis Vea García, 2002
Hace ya un par de días que nos quedamos sin coche, al menos hasta que nos den el nuevo. Yo, que ni conduzco ni tengo afición, lo estoy echando mucho de menos. Me da la impresión de que lo encontraré aparcado delante de casa tal y como lo dejó Pilar. Pero no es así. Miro y miro y ya no lo encuentro. Y eso me desasosiega. Han sido muchos los viajes y experiencias con este AX blanco modelo Vivace. Y es verdad que su sobrenombre le venía como anillo al dedo. Era fuerte y vivaz. Nunca dio problemas. Bueno, ahora con el propósito de llegar a los cien kilómetros por hora. Es curioso, todavía pensamos más en lo perdido que en lo que llegará. Supongo que toda novedad trae consigo nostalgia de lo perdido. Pilar y yo andamos los dos igual. Buscamos con la mirada al coche y sonreímos si vemos alguno otro igual. Cada vez hay menos. Se nota que hay dinero y los coches ya no duran tanto como antes. Aún así a Pilar y a mí nos ha durado poco más de quince años. Y se han pasado como un soplido. Mirando atrás me doy cuenta de lo que hemos cambiado ambos. Quizás por eso echamos de menos al coche. Es como si una parte de nosotros se hubiese deslindado para ir al chatarrero. Quizás es que nosotros mismos estamos ya entrando en el chatarrero. Qué triste. Esta época que todo lo consume poblada de inadaptados como Pilar y yo que no aceptamos esta modernidad. Para cuando cojamos cariño al nuevo ya la sociedad pedirá que lo cambiemos. Recuerdo el miércoles en el concesionario. A Pilar le costó entregar las llaves. Lo dejamos allí, sobre la acera. Y le dijimos adiós. Quizá fuera por los servicios prestados. Jamás se estropeó en un viaje. Su consumo fue mínimo. Sólo visitaba al mecánico para las revisiones y no era más que de año en año. Procurábamos tenerlo más o menos limpio a pesar de que dormía en la calle y más de una vez a la mañana siguiente nos llevábamos un disgusto. Supongo que los habrá que lean esto y se carcajeen.Así va el mundo. Si no se respetan las personas ni los valores cómo se van a respetar los objetos. Claro que el AX no era un simple objeto. Era parte de la familia, a pesar de que últimamente no tiraba. Pero lo disculpábamos. A pesar de los ruidos que nos hacían viajar intranquilos. A Badalona fue su último viaje. Le hicimos unas fotos. Nunca le habíamos hecho tantas. Era el deseo de conservar en la retina cualquier detalle que la pérfida mente acaba por olvidar. Sin saber de qué modo, dos días después, me he dado cuenta de que estaba viejo, a pesar de su aspecto, de que su línea era ya antigua, de que le faltaba potencia. Aún así no me hubiera importado tenerlo un tiempo más. El problema, el de siempre. La ciudad se hace pequeña y no hay lugares donde tenerlo. Todo lo que sobra se retira. Ya seremos mayores para comprobarlo. Sólo queda el agrio consuelo del reciclaje. Y, sinceramente, no es mucho. Pero no hay forma de quitarse esta desazón de encima. Cuánto nos dijo con su runrún, incluso con sus silencios tantas veces aparcado delante de casa. Qué poco escuchamos. Sólo al final cuando el runrún se convirtió en ruido y todo acabó acallándose. Te echamos de menos, a pesar de no ser mi coche. Demasiadas vivencias en tan escaso espacio. Cuánta gratitud te debemos por tan poco precio. Hasta siempre.
Cuando uno dice lo que piensa debe asumir que va tener más enemigos que amigos.
En estos días pasan por mi cabeza, a raíz del accidente del helicóptero Cougar de las FAMET, algunos recuerdos de hace años, ya más de quince...
Estos cambios de tiempo me llevan a mal traer. Dispondo del voltarén a discreción y mi cuerpo se retuerce. Entonces digo en voz alta: ¡Joder! Me han crujido hasta las pelotas. Pilar se echa a reír y le sugiero que dicha frase la debiera pronunciar Clint Eastwood en El sargento de hierro con el rostro pintado de negro, el casco calado, un puro en la boca y retorciéndose de dolor después de saltar desde un helicóptero. Pilar y yo nos reimos con la ocurrencia. Definitivamente en el cine me pagarían mejor.
Las vacaciones son el reflejo claro del fracaso de nuestra sociedad. Una persona feliz no necesita vacaciones. Vive en ellas.
La estación de la lluvia azota las hojas mojadas.
Escribir un nombre en letras de coral
y lanzar al mar las palabras
para que los acantilados las escupan
en brisas de espuma y sirenas,
ensortijar las sílabas de oro en papel
y dejar que broten los sueños de metal
atrapados en mechones de cabello
trazando estelas doradas en el horizonte,
reunir la filiación en mi pecho
y marcar con saliva la fecha de nacimiento
agradeciendo la temprana hora que dio a luz,
la hora que vieron los ojos los cielos,
blandir la espada contra el volcán
dejar que sus lavas me solidifiquen
que me moldeen en roque y lava
para que los amaneceres de tus ojos me divisen.
Luis Vea García, 2001 ©