TRIBUS
Me cuesta pertenecer a una tribu. Todas acaban constituyendo un discurso unificado del que me siento excluido.
Me cuesta pertenecer a una tribu. Todas acaban constituyendo un discurso unificado del que me siento excluido.
Somos cascarones lanzados al abismo de la tempestad sabiendo que sólo unos pocos lograrán sobrevivir.
A veces es triste ser pero suele ser bastante peor dejar de ser.
He dudado entre colgar el presente artículo en este blog, básicamente de creación literaria, o si hacerlo en Reseñados (http://luisveagarcia.blogspot.com/), más centrado en reseñas literarias. Finalmente, y aunque el artículo pretende ser una pasarela de una libro hacia otros, he optado por colgarlo en Reseñados.
Inauguro con este trabajo un espacio, que denominaré Tránsitos y que supongo que irá creciendo con el tiempo, en el que trataré de relacionar libros que aparentemente pueden estar alejados en su universo.
Dejo aquí el primer enlace:
http://luisveagarcia.blogspot.com/2011/02/transiciones-desde-manuel-vazquez.html
Fotografía: LVG, 2007
Qué difícil es a veces salir de cierta invisibilidad.
La decepción forma parte de la acción.
Recogeremos las metáforas
de todos los poemas creados
y las lanzaremos al mundo
pero, al no tener valor económico,
el liberalismo no les otorgará crédito alguno.
No tendrá tipo de interés con el que valorarlas,
no cotizarán en bolsa,
no subirán el ipc a fin de mes.
El organismo regulador no permitirá que operen
y, al final, serán adquiridas en una opa hostil,
acabando sus días obsoletas
como la chatarra tecnológica que se abandona.
Luis Vea García © 2011.
Hay quien creyéndose jamón de jabugo no deja de ser esa grasa que lo rodea y que acaba cortándose, tan cerca a la vez de la élite que jamás alcanzará.
Pasa la gente y deja su recado. Luego todo se olvida.
La situaciones extraordinarias nos obligan a ser audaces en las soluciones. Para ello hay que hacer un esfuerzo de concepción y evolucionar en los planteamientos. El inmovilismo y la persistencia en el mismo modelo genera insatisfacción y premia a los bribones.
Se critica al liberalismo económico por repartir mal la riqueza. No es cierto, no reparten mal la riqueza. Sólo la reparten de forma diferente.
Quien mira en una única dirección sólo encuentra lo que esa dirección le muestra.
Leer cruzando líneas como si fueran fronteras.
Siempre que me visita el pasado se me queda la cara de tonto. Quizá debiera intentar contar esto o lo otro, intentar explicar que uno se ha convertido en un hombre de provecho, demostrar que he hecho esto o que me ha pasado aquello. Al final callo, quizá por el peso de la nostalgia y acabo poniendo cara de imbécil. Ésa que tan bien se realza con mi papada. Debe ser inevitable que piensen de uno que hicieron bien en alejarse de mí. O que quizá murmuren mira lo feo que está, que mal le ha sentado cumplir años. O aquello tan manido de que parecía que iba para algo más y se quedó en esto. O, a lo mejor, lo de a su edad y todavía escribiendo versos. Quizá tengan razón. Entonces para qué poner otra cara si la que mejor expresa la realidad es la de imbécil.
La paciencia no es una virtud que nos consuma.
A uno le persigue la capacidad de hacer amigos. Llegado a cierta edad sabe que no va a caer bien a todo el mundo, porque el mundo no está preparado para recibir sinceridad ahora que se ha impuesto lo políticamente correcto. Hay quien no entiende que a uno la religión y el oscurantismo no le motivan. Y prefiere no discutir. Eso no significa desde luego retirarse. Hay quien es incapaz de entenderlo -como tampoco entendía que la sed de champán era excesiva, tanto que le mandaron a paseo más de una vez-. En fin, allá cada uno si quiere ver augurios en los vuelos de los palomos, pero que no nos impongan sus liturgias. Que beban ellos de sus propios abrevaderos, que nos dejen en paz de una vez con santos y santurrones que, al fin y al cabo, son sus santos y santurrones, no los míos. Si alguien quiere coronar como papa a un cerdo, que lo haga. Si quiere santificar a una mosca, que lo haga, pero que no nos hagan comulgar con ruedas de molino. Que no, que a mí el monoteísmo no me parece un buen invento. Que estaríamos mejor si hubieramos heredado más del mundo greco-romano. Si le parece eso fascismo no me voy a parar a repasar la historia de su religión. Y entérese ya, amigo, aunque mi texto no le haga gracia,yo respeto su oscurantismo pero no me pida que me lo crea.
Hay quien viene a revolver los restos de la batalla.
Próximo a aparecer, en primavera, mi poemario Hachazo de metrónomo, acabo de abrir un blog en el que iré comentando todas las noticias respecto a la publicación del mismo. Dejo aquí la dirección:
http://hachazodemetronomo.blogspot.com
Fotografía: Luis Vea García
Darles el voto a los que gobiernan es lo mismo que acostarse con una serpiente, sabes que tarde o temprano terminarán mordiéndote.