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OPUS NIGRUM

         Un pequeño adelanto de algo en lo que estoy trabajando:              

          

          OPUS NIGRUM    

      El alguacil era un hombre un tanto extraño, de pelo ralo y rostro malcarado. Llevaba el uniforme deslucido y sin planchar. Sus andares eran toscos y mantenía el cuerpo ligeramente encorvado hacia delante. Cuando avanzó el testigo, el alguacil se acercó al estrado con un libro entre las manos. El primero alzó su derecha mientras el segundo depositaba bajo su miembro lo que debía ser la Biblia. Dicen que terminado el juramento cayó la luz, la artificial dentro del recinto del juzgado y la del sol anunciando un eclipse. Al punto debió comenzar a llover en el exterior. El juicio se suspendió. Jurado y juez se retiraron, y también el público. Fue en ese momento cuando un estruendo brutal cruzó el pueblo de un extremo al otro. Desde el Ayuntamiento podía verse la virulencia del incendio. Nadie salió vivo. Poco quedó del juzgado. Al día siguiente sacaron los cuerpos.  No se encontró el del alguacil. Por la noche, en la obscuridad, una sombra revolvió entre las cenizas del edificio abatido.

11/04/2007 08:56. luisveagarcia #. Relatos

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gravatar.comAntonia Romero

Muy interesante, Luis ¿será una novela?
Aprovecho para decirte que me gusta el cambio que le has dado a tu blog.
Un saludo

Fecha: 22/04/2007 16:44.


gravatar.comGregorio Verdugo

Promete la historia y la prosa vigorosa con que la escribes. Me gustará continuarla.
Un abrazo.

Fecha: 10/05/2007 13:44.


gravatar.comcarmen maria

Hola Luis, ¡te ha quedado muy bien presentado tu blog¡ y este relato tiene mucha fuerza espero pronto leer la historia completa, cuídate, y muchos besos.

Fecha: 13/05/2007 18:50.


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