TRIBUS
Me cuesta pertenecer a una tribu. Todas acaban constituyendo un discurso unificado del que me siento excluido.
Me cuesta pertenecer a una tribu. Todas acaban constituyendo un discurso unificado del que me siento excluido.
Somos cascarones lanzados al abismo de la tempestad sabiendo que sólo unos pocos lograrán sobrevivir.
A veces es triste ser pero suele ser bastante peor dejar de ser.
Qué difícil es a veces salir de cierta invisibilidad.
La decepción forma parte de la acción.
Hay quien creyéndose jamón de jabugo no deja de ser esa grasa que lo rodea y que acaba cortándose, tan cerca a la vez de la élite que jamás alcanzará.
Pasa la gente y deja su recado. Luego todo se olvida.
La situaciones extraordinarias nos obligan a ser audaces en las soluciones. Para ello hay que hacer un esfuerzo de concepción y evolucionar en los planteamientos. El inmovilismo y la persistencia en el mismo modelo genera insatisfacción y premia a los bribones.
Se critica al liberalismo económico por repartir mal la riqueza. No es cierto, no reparten mal la riqueza. Sólo la reparten de forma diferente.
Quien mira en una única dirección sólo encuentra lo que esa dirección le muestra.
Leer cruzando líneas como si fueran fronteras.
La paciencia no es una virtud que nos consuma.
Hay quien viene a revolver los restos de la batalla.
Cuídate de los que de cerca te envidian en la sombra.
Igual me copian la sonrisa.
Nihil novum sub sole (Nada nuevo bajo el sol) que diría mi profesor de latín y los antiguos. Se afianza el vómito en la sociedad. El pesimismo es ya una forma de supervivencia.
Y la vida asoma en cualquier esquina.
Fotografía: Mimi con dos meses, LVG.
A ti no te permiten fallar.
El torero es el único imbécil que después de follar persigue unos cuernos.
Aspirar siquiera a conmover un poco, a desasosegar, a dejar una mácula en las entrañas, a hacer que se nos remueva algo por dentro. Tan solo.