EDAD
Tengo una edad imaginaria que cada vez que recuerdo, olvido.
Tengo una edad imaginaria que cada vez que recuerdo, olvido.
¿Tiene un límite la gratitud?
A falta de pisos grandes, los desvanes estarán en nuestras mentes.
La vida está hecha de retales. Muy pocos consiguen hacer la prenda.
A algunos genios de la literatura es mejor conocerlos sólo en ediciones de kiosco.
Cuando todo parece que va a caerse es cuando hay que sacar la rabia y morder.
No dejes que ni las experiencias ni los recuerdos te socaven.
Nuestras acciones también manchan las vidas de los demás.
Ya se sabe, las antologías las carga el diablo.
Duele la guadaña al pasar de amado a odiado.
Recogeré lo que voy dejando como si jamás hubiera existido.
A veces desearía desertar del mundo pero, al rato, me apercibo de que el desierto también es mundo.
El sentimiento de pérdida siempre está presente tras nuestras alegrías.
Si nos entregamos, el dulce veneno del recuerdo nos impide obrar con libertad.
Lo peor de los conflictos es que te tomen la iniciativa. Una vez la tienes tú, los demás van a remolque.
Busca el equilibrio y, mientras lo encuentras, vive el desequilibrio.
En la negritud no hay nada. Buscar en ella es perder el tiempo.
Tanta obscuridad en la noche, tanta luz en el corazón.
Foto:Puesta de sol en Punta Hidalgo (Tenerife) Autora: Pilar Ibáñez.