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75 aniversario de la II República (1931-2006)

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A petición popular...

HISTORIA DE LA TRICOLOR: UNA BANDERA DEL PUEBLO

Por Margarita Márquez Padorno

La historia de la bandera tricolor responde a un sentimiento esencialmente popular. Heredada a través de una decisión fugaz en el trienio liberal sobre el espíritu comunero castellano, la voluntad del pueblo fue la encargada de llevarla a los mástiles oficiales de la II República en un arranque improvisado de diferenciar al nuevo régimen que comenzaba tras las votaciones del 12 de abril en sus símbolos más necesarios.

La unión del rojo, el amarillo y el morado en tres franjas de igual tamaño se hace oficial en el decreto de 27 de abril de 1931 y es refrendada con la elevación a artículo en la Constitución Republicana de 9 de diciembre de ese mismo año. En dicho decreto se aclara la inclusión del color castellano a los tradicionales catalano-aragoneses: "Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España".

Para averiguar los orígenes de esta nueva enseña, hemos de remontarnos a 1829. En ese año el General Riego tras "reproclamar" la constitución de Cádiz en Cabezas de San Juan provoca durante un breve lapso de tiempo - apenas tres años- la apertura liberal del gobierno de Fernando VII. Durante este periodo se funda la Milicia Nacional a la que se le asignan banderas moradas con el escudo de Castilla y León. Poco duró dicha divisa pues ese mismo año es sustituida por otra rojigualda con el lema Constitución en su franja central.

En 1823 el regreso de Fernando VII al Absolutismo acabaría también con la propia Milicia Nacional. En 1843 bajo el reinado de Isabel II se decretó por primera vez, el 13 de octubre, la unificación de la bandera de España. En dicho decreto regulador se permite a los regimientos que antes tuvieran banderas moradas el uso de tres corbatas (corbatas son los cordones que cuelgan de los extremos superiores de las banderas) con los colores rojo, amarillo y morada. Es éste el verdadero antecedente de la actual tricolor.

Tras el destierro de Isabel II, el Gobierno Provisional cambia el escudo monárquico sustituyendo en él a la corona real por la mural y añade las columnas de Hércules. Ambos símbolos los heredará el escudo que adorne la bandera tricolor en la Segunda República. El breve reinado de Amadeo I de Saboya concluyó con la proclamación de la Primera República. La bandera proyectada durante este régimen emulaba los colores revolucionarios de Francia: el rojo, el blanco y el azul. Modificación que no se llevó a cabo por su corta duración y, con la restauración Canovista, la bandera recupera sus elementos de 1843.

Es en esta etapa (1875-1930) cuando el Partido Federal adopta los colores de la Milicia Nacional de 1820 como símbolo de la facción antidinástica y rechazo al sistema establecido. Comienza a verse la bandera tricolor en casinos, periódicos y centros de adscripción republicana. Y es tal el fuerte vínculo de estos colores con la idea de República, de cambio y de progreso, durante los reinados de Alfonso XII, Alfonso XIII, la regencia de María Cristina y las Dictaduras de Primo de rivera y Berenguer, que, en un arranque de espontaneidad, una vez conocidos los primeros resultados de las votaciones del 12 de abril de 1931, especialmente en Madrid el pueblo se echó a la calle portando insignias, escarapelas y banderas con los tres colores de la República. El decreto y el artículo mencionados al comienzo de este pequeño relato no fueron más que el refrendo oficial a un sentir popular. La bandera, hija del pueblo español ondeó desde abril 1931 en los mástiles oficiales, en el ejército y en nuestras embajadas y consulados por todo el mundo. Para ella se adaptó el escudo que en 1868 eligió el Gobierno Provisional: cuartelado de Castilla, León, Aragón y Navarra con la Granada en punta, timbrado por corona mural y entre las dos columnas de Hércules. Como novedad destaca su menor tamaños -1 m x 1 m -, la misma medida para las tres franjas y los flecos dorados en el contorno de las pertenecientes al ejército.

Poco tiempo ondeó libre esta bandera: días después del 18 de julio de 1936 fue sustituida por otras divisas y apenas sobrevivió ahogada en la contienda. En el bando leal las milicias prefirieron casi siempre banderas rojas o rojinegras adornadas con emblemas partidistas: hoces y martillos, puños cerrados y otros símbolos que arrinconaron también al escudo oficial. A pesar de que gracias a la creación del ejército popular volvió a reglamentarse como única la tricolor, en la práctica, la proliferación de banderas propias por parte de las distintas unidades hizo que no hubiera nunca más una enseña oficial.

El bando rebelde tuvo en sus inicios a la tricolor como bandera, pero a partir de agosto se restablecía la rojigualda anterior a 1931. El no disponer de banderas propias y tener que cubrir improvisadamente de rojo la franja morada (cosida o pintada) dio lugar a curiosas insignias rojigualdas con franjas de la misma anchura y escudo republicano en su centro. En febrero de 1938 se cambió el escudo por el de los "Reyes Católicos" que no era otro que el republicano con la corona real y sobre el pecho del águila negra de San Juan.

Herencia de Castilla, de los seguidores de Riego, del trienio federal y los liberales y, sobre todo, del sentimiento del pueblo español, la bandera tricolor pesa más en los corazones que en la historia. La fidelidad a ella ha sido y es un símbolo de fe y de esperanza hacia un futuro más utópico que real. Sin tiempo para consolidarse como símbolo de un estado, sus colores acogen a un pueblo que se quedó sin patria y sin referencias cuando ahogaron, junto al morado de su tercera franja el progreso, la igualdad y las libertades que representaban.

 

www.izqrepublicana.es/documentacion/bandera.htm

 

 

18/04/2006 12:39. luisveagarcia #. Otros autores

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gravatar.comJesuchi Salpito

Las clases populares contestan…

Hoy los jóvenes, y gran mayoria de los menos jóvenes, desconocen la historia real de España y la gran labor que las izquierdas realizaron en la Segunda República.

En contra del olvido o tergiversación interesada de la historia reciente, y muy en especial de los revisionismos de plumas mercenarias tan en boga, hoy más que nunca hay que recordar la esencia de unas determinadas ideas: laicidad, igualdad de oportunidades, Estado del bienestar, servicios públicos gratuitos y de calidad, Jefatura de Estado elegida por sufragio universal .Eso era, o pretendía ser, la Segunda República. Un reto demasiado grande para un país con un 45% de analfabetos y miseria extrema generalizada.

Lo que vino después es por todos conocido. Ejercito, Oligarquía e Iglesia Católica derrotaron por la fuerza de las armas lo que no consiguieron por las urnas. Unos dieron el golpe, otros lo financiaron y otros lo bendijeron.
Contaban con armas y tropas suministradas por la Alemania nazi y por la Italia Fascista, petróleo por la Texaco, cobardía por parte de Francia y oscuros intereses económicos por parte de Gran Bretaña. Contrataron mercenarios moros en los protectorados del Marruecos español y francés porque no se fiaban de los soldados españoles de reemplazo. Caso similar sufrió Checoslovaquia. República progresista y adelantada socialmente invadida por Hitler en connivencia con representantes de Francia y Gran Bretaña en Munich.

Por eso, con tantos y tan poderosos enemigos, la Segunda República tenía los días contados. Después: un desierto cultural y un genocidio metódicamente calculado que afectó principalmente a las clases más humildes. 50 años tardó el país en recuperarse económicamente. Cultural y políticamente todavía paga las consecuencias.

Mientras quede un solo muerto enterrado bajo alguna cuneta, y pese que a algunos les fastidie, habrá que reivindicar esta parte de la historia para que no se olvide a las personas que lucharon por una España mejor: paseados, asesinados después de un simulacro militarote de juicio, prisioneros de los campos de concentración, huérfanos en los hospicios franquistas, maquis, presos y presas que sufrieron y padecieron un sistema penitenciario genocida, en el caso de las mujeres controlado en su mayor parte por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2005.Que su Dios las perdone.

Por consiguiente aunque una bandera es solo un trozo de tela, lo que importa son los valores que están detrás de ella. La bandera tricolor representa los valores arriba citados. Por el contrario, tanto la bandera borbónica como la Marcha Real, que son las que la Constitución de 1978 define como españolas, eran y son la bandera y el himno de los vencedores de la mal llamada Guerra Civil. Por eso yo, y otras muchas personas, aunque acatamos la Constitución, no nos sentimos identificados con ellas.

Fecha: 12/05/2006 10:52.


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