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DIARIO

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El entramado de calles de Vegueta, retorciéndose para llegar a la catedral. Luego, serpenteando de nuevo perdiéndose en la ladera. La calle de los balcones abriéndose paso. Una luz al fondo, todo azul. El mar. Por esto tantos balcones. Habrían de ser ciegos los habitantes de Las Palmas para no pararse un instante a contemplar el mar. Y la casa de Colón. Su patio tropical. La madera de tea. Los techos cálidos de pino canario. En Vegueta pierde uno algo. Es una forma de obligarse a volver para recuperarlo.¡Qué magnífico lugar para presentar un libro!


Semana Santa. Arlequines vestidos de santos, payasos prestos a comulgar.

El anterior gobierno socialista de Felipe González, cuando las cosas se le pusieron mal y la mayoría absoluta desapareció, decidió pactar con CiU, decisión que a la postre sería fatal. Si hubiese mirado a su izquierda, en lugar de confiar en la estrategia de ganar votos a I.U, quizá hubiese podido evitar la oposición PP-I.U y nos hubiese ahorrado ocho años de aznarismo. Todo por pactar con el socio equivocado. Afortunadamente Zapatero habrá tomado buena nota de ello, por eso les sabe tan mal al P.P.

Entrar en el trance del tiempo, dejarse derramar en el olvido...

Hay dos tipos de personas: Las que cuando tienen un problema lo afrontan y las que cuando tienen un problema miran hacia otro sitio.

Nueva catástrofe en Asia a causa de un terremoto, las noticias llegan con cuentagotas... como no ha ocurrido en ningún país occidental...

Savater tiene esa solemnidad y aplomo diciendo las cosas y las acompaña de esa sonrisa que le enmarca esa barba. Al final acabas creyéndotelo todo, aunque su razonamiento cojee por todas partes.

En vísperas de las elecciones vascas el Tribunal Constitucional prohíbe a un partido vasco presentarse. Nada dice de Falange española y otros grupos de ultraderecha. ¿Ellos sí pueden?

Vuelvo a los diarios de Trapiello con ansiedad, esos que él denomina Salón de los pasos perdidos. Y, aunque no siempre, o muchas veces, estoy en desacuerdo con él, sobre todo en lo que a política se refiere, me gusta esa mezcla de cotidianeidad y ese discurso del paso del tiempo, lento pero con un trasfondo dulce que deja. Aunque no siempre. Muy amargo es el comentario que hace de la muerte de Federica Montseny. Amargo, tan amargo como su vida. En apenas unas líneas la reduce a polvo, a una injusta insensatez. Equivocada o no, eso no importa a Trapiello. Lo peor es esa arrogancia con la que lo dice. Lo peor es esa descalificación amable que la convierte en víctima de sus propias ideas. Todos somos víctimas, de nuestras acciones y de nuestras convicciones. De nuestras ideas, de nuestra arrogancia también. Incluso tú, Trapiello. También tú. Muy a pesar de eso te seguiré leyendo, desde la disensión, evidentemente.

04/04/2005 12:15. #. Diario

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